En un esfuerzo por mejorar la relación entre vecinos y promover un entorno armónico, se ha introducido un conjunto de regulaciones que establece distancias mínimas para la ubicación de árboles y setos respecto a las propiedades cercanas. La normativa, que comenzará a regir el próximo mes, exige que los árboles mantengan al menos dos metros de distancia de la frontera con el vecino, mientras que los setos deben ubicarse a no menos de 50 centímetros.
Las autoridades han advertido que quienes no cumplan con estas disposiciones pueden enfrentar sanciones económicas. Este marco regulador busca prevenir inconvenientes derivados de una vegetación descuidada, tales como la obstrucción de la luz solar, la invasión de plagas y la alteración visual de las áreas compartidas.
Especialistas en jardinería han subrayado que, más allá del cumplimiento legal, la poda regular de árboles y setos es vital para su salud. Mantener el crecimiento bajo control promueve la vitalidad de la planta y previene infestaciones de insectos, contribuyendo también a un paisaje más atractivo y placentero.
Con el fin de informar y educar a la ciudadanía sobre estas nuevas reglas y el cuidado adecuado de los jardines, los ayuntamientos planean implementar campañas educativas. Se espera que estas medidas mejoren la convivencia vecinal y promuevan una gestión responsable de los espacios comunes.
Los propietarios de viviendas deben estar atentos a la ubicación de su vegetación y considerar realizar podas preventivas antes de la aplicación estricta de la normativa. En esta nueva etapa, el respeto mutuo y el mantenimiento del entorno son fundamentales para evitar conflictos y multas, promoviendo así un vecindario más unido y cooperativo.








