En un giro inesperado para los aficionados a la televisión, «No somos nadie», el programa que ha monopolizado las tardes de muchos durante un tiempo considerable y que se posicionó como el sucesor natural del icónico «Sálvame», ha anunciado su adiós definitivo para este 30 de enero. Una decisión que, aunque triste, marca el fin de una era y el comienzo de otra para La Osa Producciones y la cadena responsable del programa. Esta despedida no solo abandona una tradición de entretenimiento sino que también abre el espacio para nuevas aventuras televisivas, buscando conectar con las preferencias actualizadas de la audiencia.
Carlota Corredera, que temporalmente ha reemplazado a María Patiño al frente del show, no ha perdido la oportunidad de dirigirse a los seguidores con un tono que mezclaba la broma con la nostalgia. «Nos vamos de viaje. Estamos de liquidación total», dijo, manteniendo el humor característico del programa a pesar de las circunstancias. Este ambiente agridulce también fue palpable en las palabras de Kiko Hernández, quien tomó un momento para extender un cálido agradecimiento a todos quienes han formado parte del viaje de «No somos nadie», dando un especial reconocimiento a colegas y colaboradores pasados y presentes.
La emotividad no se detuvo ahí. En un llamado a que la audiencia los acompañe hasta el final, Carlota expresó su tristeza por la conclusión del programa, revelando un “corazón un poquito roto”. Estos sentimientos se hicieron eco en un intercambio sincero entre Carlota y Kiko, quienes compartieron los regalos personales que se llevan del tiempo compartido, evidenciando cómo las relaciones surgidas en este entorno han marcado sus vidas más allá de las cámaras.
A medida que el reloj avanza hacia el último día de emisión, el equipo detrás de «No somos nadie» promete llenar las próximas dos semanas de recuerdos y entretenimiento, honrando la historia y el legado del programa. Invitan a los espectadores a ser parte de este último adiós, una oportunidad para celebrar juntos los momentos compartidos antes de que el estudio apague sus luces por última vez. Este final, si bien nostálgico, también anticipa el inicio de nuevos proyectos que esperan capturar el corazón de la audiencia, siguiendo las tradiciones y creando otras nuevas.








