En la actualidad, donde la eficiencia energética y la reducción de costos en el hogar se han vuelto prioridades, se presenta una recomendación sencilla pero eficaz: si se planea salir de casa por más de dos horas, lo mejor es apagar la calefacción. Esta práctica no solo contribuye a disminuir el consumo de energía, sino que también ayuda a mitigar el impacto ambiental.
Durante los meses más fríos, la calefacción puede constitutir hasta un 70% de la factura eléctrica en muchas viviendas. Frente al aumento constante en los precios de energía, esta sugerencia resulta especialmente relevante para familias que buscan maneras de recortar sus gastos mensuales. Apagar la calefacción al salir de casa evitará que el sistema opere sin necesidad, lo que se traduce en un menor uso de gas o electricidad.
Los especialistas recomiendan que, en la mayoría de los casos, es mejor apagar completamente el sistema de calefacción en lugar de reducir la temperatura. Esto se debe a que reactivar la calefacción para calentar de nuevo el hogar podría llegar a ser más costoso que mantenerla apagada durante un tiempo.
Sin embargo, se deben considerar ciertas particularidades. En hogares con sistemas de calefacción que tardan mucho en calentar, como algunas calderas de gas, puede ser más eficiente bajar la temperatura a un nivel mínimo en lugar de apagarla por completo. Esto permite regresar a un ambiente razonablemente cálido sin tener que esperar a que se recupere la temperatura deseada.
La seguridad también juega un papel importante en esta decisión. Apagar la calefacción se vuelve crítico en casas donde existe el riesgo de que las tuberías se congelen o donde otros electrodomésticos podrían dañarse en condiciones de frío extremo. Por ello, es recomendable evaluar la duración de la ausencia y las condiciones climáticas antes de decidir.
Finalmente, concienciarse sobre la gestión energética se ha vuelto fundamental en tiempos de crisis climática. Adoptar prácticas que promuevan un uso más responsable de los recursos no solo impacta positivamente en la economía familiar, sino que también allana el camino hacia un futuro más sostenible. Así, la simple acción de apagar la calefacción al salir de casa puede ser un pequeño pero significativo paso hacia una mayor responsabilidad ambiental y una vida más consciente.








