En el entorno empresarial actual, donde la digitalización y la automatización están en pleno auge, una empresa con sede en Barcelona ha resaltado un aspecto crítico que debe ser considerado: la compatibilidad electromagnética. Este tema, aunque a menudo pasado por alto, se ha convertido en una preocupación creciente debido a la proliferación de dispositivos electrónicos en el lugar de trabajo.
La empresa, TelproCE, ha advertido sobre la importancia de vigilar y gestionar los campos electromagnéticos en los entornos laborales. Con el incremento del uso cotidiano de ordenadores, sistemas de comunicación, maquinaria industrial y redes inalámbricas, los desafíos han aumentado exponencialmente. Según sus expertos, la incompatibilidad electromagnética puede provocar interferencias y fallos en sistemas esenciales, afectando potencialmente la operatividad empresarial.
Normalmente, los campos electromagnéticos se encuentran dentro de límites legales. Sin embargo, en lugares donde se concentran numerosos equipos electrónicos, la exposición puede superarse, provocando problemas técnicos como interrupciones de servicio o fallos en equipamientos críticos.
El CEO de TelproCE, Xavi, destaca que «la compatibilidad electromagnética no es solo una exigencia normativa, es una inversión en prevención y seguridad». Esto implica que controlar el entorno electromagnético es crucial tanto para salvaguardar la salud de los empleados como para asegurar el buen funcionamiento de los sistemas tecnológicos.
Para enfrentar estos desafíos, TelproCE lleva a cabo ensayos que verifican si los equipos cumplen con la normativa existente y funcionan de manera segura, incluso en lugares saturados de radiación electromagnética. Estos ensayos no solo son vitales para los fabricantes de productos electrónicos, sino también para las empresas que emplean tecnología en sus operaciones, garantizando así un entorno eficiente y seguro.
El papel de TelproCE es fundamental para que las empresas detecten posibles riesgos antes de que se conviertan en problemas mayores. Este enfoque no solo asegura el cumplimiento de las regulaciones, sino también la fiabilidad de los sistemas y la protección en el lugar de trabajo.








