El adiós de un personaje en una serie de televisión suele ser un evento que no pasa desapercibido para los seguidores más acérrimos. En «Sueños de Libertad», la despedida de Fina, interpretada con gran maestría por Alba Brunet, se ha sentido como un terremoto emocional entre la audiencia. Este personaje se había convertido en mucho más que un ente ficticio; para los espectadores, era un faro guiador a través de la compleja red de historias entrelazadas en la trama de la serie.
Alba Brunet, con su habilidad para infundir a Fina una humanidad palpable, logró que los televidentes se vieran en ella, compartiendo sus luchas e identificándose con su búsqueda de un lugar propio en un mundo que no le ofrece facilidades. La salida del personaje, marcada por escenas de intensa carga emocional, ha dejado una huella indeleble en el público, que ha utilizado las redes sociales para expresar su pesar y gratitud por el viaje compartido.
Curiosamente, a pesar de la partida de Fina, su presencia sigue latente, como un guion que se niega a cerrarse por completo. Esto se ve reflejado en la secuencia de apertura de cada episodio, donde se conserva la imagen de Fina, en un aparente gesto intencionado por parte de los creadores de la serie. Esta decisión subraya la idea de que, aunque físicamente no está, Fina permanece viva en el corazón de la serie y de su audiencia. Es una manifestación de cómo un personaje puede trascender la pantalla y seguir evocando los lazos afectivos con los seguidores, enfatizando que en el arte de contar historias, los personajes y sus legados pueden seguir influyendo mucho más allá de su presencia narrativa directa.