La Asociación Española del Aluminio (AEA), que agrupa a más de 650 empresas, ha instado a una reforma del Código Técnico de la Edificación (CTE) para ajustarlo a las condiciones climáticas actuales de España. En su propuesta reciente, se subraya la importancia de mejorar el control solar en los edificios mediante sistemas de sombreado exterior, destacando el papel crucial del aluminio en estos métodos.
Tradicionalmente, la normativa española ha priorizado la eficiencia energética en invierno, centrándose en la reducción de pérdidas térmicas por calefacción. Sin embargo, con el incremento de las temperaturas estivales debido al cambio climático y el uso extendido del aire acondicionado, este enfoque resulta obsoleto. Según un análisis del sector, en varias zonas de España, la demanda de refrigeración ya se equipara o supera a la de calefacción.
Luz Smith, Responsable Técnico y de Asuntos Públicos de la AEA, enfatiza que es urgente que la normativa refleje las condiciones climáticas actuales. La radiación solar puede elevar la temperatura interior de los edificios hasta 12 °C durante los picos de exposición, problema que no puede ser mitigado con aislamiento convencional, sino que requiere de sistemas de sombreado exterior.
Estudios independientes avalan que el sombreado puede generar ahorros energéticos de verano entre el 22% y el 64%. Estos sistemas no solo reducen los picos térmicos, sino que también disminuyen la necesidad de climatización, mejoran el confort y ayudan a reducir tanto la demanda energética como las emisiones de carbono.
La AEA sugiere avanzar hacia fachadas adaptativas, donde el aluminio actúe tanto estructuralmente como en el control térmico y solar. Esto abarcaría la inclusión de lamas orientables, persianas automatizadas y otras soluciones dinámicas integradas con tecnología domótica, permitiendo una gestión energética activa de los edificios.
Entre las recomendaciones específicas se encuentran: incorporar el sombreado desde el diseño inicial, reconocer la efectiva reducción de picos térmicos con soluciones dinámicas, evaluar el riesgo de sobrecalentamiento con métricas específicas, y dar prioridad a medidas pasivas de control sobre soluciones activas de climatización.
Con estas propuestas, la AEA busca equilibrar la eficiencia energética en invierno y verano, alineando la normativa con los objetivos europeos de sostenibilidad y respondiendo a las condiciones particulares del clima en España.








