La reciente inestabilidad económica, potenciada por la crisis en el Oriente Medio y el aumento de la volatilidad en el mercado energético, ha impactado de manera significativa el sector de la construcción en Europa. Esta situación ha generado un entorno incierto que plantea serios desafíos financieros para los proyectos de construcción a precio cerrado. La escalada de tensiones en el Golfo Pérsico, en particular en Irán, ha evidenciado la vulnerabilidad de los mercados de energía y materias primas, haciendo que la inclusión de cláusulas de revisión de precios en los contratos de construcción sea cada vez más imprescindible.
El estrecho de Ormuz juega un papel crucial en esta problemática, siendo una ruta fundamental para el transporte marítimo de energía y materiales. Cualquier bloqueo o restricción en esta vía podría llevar a graves problemas de suministro, forzando a las empresas a buscar alternativas más largas y costosas. Esta dependencia de importaciones energéticas pone más presión sobre las economías europeas, lo que podría incrementar la inflación y afectar a diversos sectores, especialmente al de la construcción.
Los recientes acontecimientos globales, como la pandemia de COVID-19 y el conflicto en Ucrania, han demostrado que las fluctuaciones en los precios de transporte y energía pueden resultar en aumentos continuos de costos para materiales esenciales. Estos elementos han puesto de manifiesto la necesidad de que los contratos de construcción contemplen medidas que permitan adaptarse a cambios imprevistos en el mercado.
En respuesta a estas inquietudes, el gobierno ha adoptado medidas como el Real Decreto-ley 3/2022, que permite ajustar los precios en contratos públicos bajo ciertas condiciones. Sin embargo, el aumento de los costos de los combustibles y otros productos energéticos está impactando de lleno en los presupuestos de construcción, ocasionando desajustes en los costos proyectados.
Si las tensiones en Irán continúan, se prevé un aumento significativo en los costos energéticos y, como consecuencia, en los precios de transporte y materias primas. Este panorama crea una notable incertidumbre para la planificación de proyectos de construcción, donde el desbalance entre los costos reales y los precios acordados puede poner en jaque el equilibrio financiero de las obras.
La especialista en derecho de la construcción, Mercedes Bértolo, subraya la importancia de incorporar cláusulas de revisión de precios y mecanismos de indexación en los contratos para asegurar la sostenibilidad económica en el largo plazo. La ausencia de estas previsiones obliga a las partes a renegociar términos contractuales. Aunque la doctrina de la cláusula rebus sic stantibus podría ofrecer una solución, suele ser interpretada por los tribunales como parte del riesgo inherente al negocio.
En vista de esta realidad, las empresas están reevaluando sus políticas de precios y la necesidad de incluir cláusulas que regulen aumentos extraordinarios. La tendencia se dirige hacia contratos más minuciosos que contemplen mecanismos más eficaces para la revisión de precios, con el objetivo de reducir el riesgo de exposición ante la volatilidad del mercado. Estas herramientas se presentan como fundamentales para mantener el equilibrio económico de los contratos y asegurar la viabilidad de los proyectos a futuro.








