La situación de seguridad vial en España arroja cifras inquietantes: alrededor del 70% de las muertes en accidentes de tráfico suceden en carreteras convencionales, que dominan el 87% de la red viaria. Esta cifra pone de relieve la urgencia de inspeccionar más de cerca estas vías, caracterizadas frecuentemente por sistemas de contención anticuados o inadecuados.
A nivel europeo, la situación es igualmente preocupante. En 2024, la Unión Europea reportó aproximadamente 19.900 fallecimientos en carretera, con una media de 46 muertes por millón de habitantes. Aunque España mantiene su tasa por debajo de esta media, el problema sigue siendo serio: las carreteras secundarias y rurales concentran más de la mitad de las muertes, mostrando un riesgo mucho menor en autopistas y autovías.
Un informe reciente de iRAP, con participación de la Fundación RACE y el RACC, reveló que existen más de 3.100 kilómetros en España con alta o muy alta peligrosidad, mayormente en vías convencionales. Estas carreteras suelen carecer de separación física entre sentidos y presentan obstáculos peligrosos, aumentando así las posibilidades de accidentes graves.
El experto en seguridad vial pasiva, Roberto Impero, destaca la importancia de renovar y mantener los sistemas de contención. La experiencia europea muestra que las mejoras en infraestructuras reducen directamente la gravedad de los accidentes. Impero subraya la urgente necesidad de priorizar estas vías desde un punto de vista técnico.
La infraestructura de seguridad pasiva, como las barreras de contención homologadas y los atenuadores de impacto, puede mitigar significativamente los efectos de un accidente. Sin embargo, muchas carreteras secundarias en España carecen de estos elementos o los tienen obsoletos.
La estrategia de seguridad vial de la Unión Europea pone la modernización de infraestructuras como una prioridad para reducir las muertes en carretera durante la próxima década. En un país donde las carreteras convencionales son mayoría, identificar tramos de alto riesgo y actualizar los sistemas de contención se considera esencial para disminuir la siniestralidad y alcanzar estándares de seguridad más altos.








