La noche de Reyes, esa víspera del 5 de enero que en España se celebra con una mezcla de ilusión y magia, este año se oscureció por una controversia que resonó con la fuerza de una tormenta en las redes sociales. La cabalgata de Reyes, transmitida por Televisión Española, suele ser un evento que congrega a miles de telespectadores frente a sus pantallas, ansiosos por revivir una tradición que es sinónimo de alegría, especialmente para los más pequeños de la casa. Sin embargo, la edición de este año trajo consigo un cambio que no fue bien recibido: la ausencia de dos figuras emblemáticas, los Reyes Magos Gaspar y Baltasar.
En redes sociales, las críticas no se hicieron esperar. Usuarios expresaban su descontento y desilusión, señalando directamente al Ayuntamiento de Madrid por los cambios en la organización de la cabalgata. La expectativa de ver a los adorados reyes desfilar en su grandeza fue reemplazada por la confusión y el descontento al encontrarse con rostros desconocidos.
Beltrán Iraburu, un actor y cantante navarro, fue el encargado de encarnar a Gaspar en esta ocasión, recibiendo una recepción fría por parte del público que no tardó en expresar su nostalgia por el ‘Gaspar guapo’ de años anteriores a través de memes y comentarios llenos de sarcasmo. De igual manera, la decisión de reemplazar a David Comrie, el artista panameño que había dado vida a Baltasar y que contaba con un considerable número de seguidores, sumó más leña al fuego del descontento popular.
La emocional conexión que la audiencia había desarrollado con los Reyes Magos interpretados por estos actores no fue algo que los organizadores del evento anticiparon al momento de realizar los cambios. Estos reyes no eran vistos simplemente como personajes dentro de una festividad, sino como símbolos de la ilusión y la tradición navideña, cuya presencia era esperada cada año por telespectadores fieles.
Este año, la cabalgata se percibió no como una celebración de unión y magia, sino como una fuente de frustración para muchos. La ausencia de los rostros conocidos y queridos por la audiencia dejó un hueco en el corazón de la festividad, evidenciando que incluso los detalles aparentemente menores en eventos tradicionales pueden tener un gran impacto emocional en el público. La controversia suscitada pone de manifiesto la importancia de mantener intactos aquellos elementos que personifican la magia y la ilusión en celebraciones tan arraigadas como la de los Reyes Magos, recordándonos que, más allá de las luces y el colorido, lo que realmente buscamos es la conexión con nuestras memorias y tradiciones más queridas.








