En un reciente episodio que ha sacudido al panorama político de Extremadura, Manuel Naharro Gata, quien ostenta varios cargos públicos de relevancia como el de vicepresidente segundo del Parlamento Extremeño, alcalde de Valencia del Mombuey y presidente del Partido Popular en la provincia de Badajoz, se ha visto involucrado en un escándalo de proposiciones indebidas a través de mensajes privados de Facebook. Naharro Gata, se defendió de las acusaciones indicando que el caso ha sido jurídicamente archivado asegurando que «todo está manipulado».
Según se reportó, Naharro habría ofrecido un puesto de chófer, con una remuneración de 1.800 euros distribuidos en 14 pagas, a cambio de favores sexuales a un antiguo militante del PP que había renunciado al partido tras disentir en las elecciones municipales de 2023. Este último, al exponer su experiencia, se mostró sorprendido y luego indignado por lo que consideró una oferta inapropiada dada la escasa relación previa con Naharro.
La situación escaló cuando Naharro, luego de solicitar el envío de un currículum, se atrevió a preguntar explícitamente si el destinatario estaba interesado en mantener relaciones sexuales, generando confusión y rechazo. Posteriormente, ante la evidente negativa, intentó disculparse. La víctima señaló este comportamiento como un evidente abuso de poder.
Aunque la denuncia llegó a ser presentada ante la Guardia Civil, la invalidez de seguir adelante judicialmente fue declarada el 13 de junio de 2024 por el Juzgado de Jerez de los Caballeros, sin haber citado a Naharro a declarar. Esta decisión judicial ha alimentado una oleada de descontento y crítica.
El perjudicado mencionó que Naharro le contactó nuevamente intentando solucionar la situación para esquivar la repercusión pública. A su vez, Naharro ha tomado la acción de demandar al denunciante, negando las acusaciones y enfatizando la ausencia de una investigación legal en profundidad sobre el caso.
Este acontecimiento abre un nuevo capítulo en la continua controversia en torno a la conducta de ciertos representantes públicos, dejando una estela de cuestionamientos sobre la integridad y el poder dentro de estas esferas. La confirmación de la oferta de trabajo por parte de Naharro, a pesar de haber quedado el puesto eventualmente vacante, suma aún más capas a un suceso ya de por sí complejo y polémico.