En un día que quedaría marcado como especial para Sandra Golpe, la periodista no solo fue honrada con la Medalla de Andalucía, sino que también pasó una tarde inolvidable en el programa televisivo «El Hormiguero». Horas después de recibir uno de los reconocimientos más prestigiosos de su región, Golpe compartió momentos de risa y profunda reflexión junto a Pablo Motos y los carismáticos personajes animatrónicos del programa, Trancas y Barrancas.
Durante su participación, la periodista celebró no solo su reciente galardón sino también el éxito sostenido de «Antena 3 noticias», el espacio informativo que dirige y que domina las preferencias de los televidentes desde hace 96 meses. Motos, admirado, recordó aquel episodio memorable cuando el informativo alcanzó una cuota de pantalla del 26,3%, cifra no vista desde 2007, consolidándose así como un momento histórico para el canal con más de 2.5 millones de espectadores sintonizando.
Pero la charla no se limitó a los logros profesionales o personales de Golpe. Un tema ineludible fue el complicado panorama político del país, que según Motos, se torna abrumador. Golpe, conocida por su franqueza, compartió su preocupación sobre el estado de incertidumbre generado por la actual clase política, evidenciando el nivel de polarización en España y a nivel internacional. La periodista criticó los extremismos políticos, desde la violencia y el descontento en la izquierda hasta la ambigüedad y divisiones en la derecha, ofreciendo un diagnóstico que muchos espectadores sintieron cercano a su propia percepción de la realidad.
Utilizando como ejemplo a figuras como el presidente estadounidense Donald Trump, Golpe habló de los tiempos caóticos que vivimos, donde la incertidumbre parece ser la nueva norma. «Estamos abonados a vivir en estado de alerta», comentó, reflejando una sensación de emergencia e inquietud política constante.
Este encuentro televisivo con Golpe no solo estuvo cargado de emociones debido a su reciente condecoración, sino que también ofreció una oportunidad para que compartiera su visión sobre los desafíos contemporáneos, haciéndolo un episodio memorable tanto para ella como para la audiencia. La felicidad de Golpe, evidente a través de sus lágrimas de alegría tras recibir la Medalla de Andalucía, añadía un toque aún más especial a la velada, demostrando la pasión y dedicación que le ha consagrado como una de las figuras más destacadas de la comunicación en España.








