Recientemente, el metacrilato, conocido popularmente como plexiglás, ha irrumpido en el diseño de interiores, marcando una transformación en la concepción de espacios y el manejo de la luz. Este material, que muchas veces se asocia con usos industriales, ha encontrado su lugar en el hogar, ofreciendo tanto estética como funcionalidad.
El plexiglás, un polímero ligero y transparente, es ahora un aliado de diseñadores y arquitectos que buscan ambientes luminosos y modernos. Su capacidad para difundir la luz lo convierte en ideal para paneles de paredes, separadores de espacios y elementos decorativos, logrando efectos antes reservados para materiales más costosos. Este cambio se alinea con la tendencia hacia la sostenibilidad y la creación de espacios saludables.
Más allá de su atractivo visual, el metacrilato es resistente y de fácil mantenimiento. A diferencia del vidrio, es una opción más segura en casas con niños o mascotas, ya que es menos propenso a romperse. Elementos cotidianos como mesas y estanterías se benefician de su durabilidad, permitiendo jugar con la luz natural y crear espacios más abiertos.
La pandemia trajo un uso inesperado del plexiglás con barreras protectoras en restaurantes y oficinas, demostrando su adaptabilidad y consolidándolo como un símbolo de innovación. Este material se ha vuelto esencial para personalizar espacios, permitiendo a los diseñadores crear piezas únicas que reflejan el estilo y las preferencias de sus clientes.
A medida que el diseño de interiores sigue evolucionando, el metacrilato parece destinado a ser crucial en el hogar del futuro. Su ligereza, durabilidad y estética lo convierten en un material ideal para quienes desean transformar y mejorar sus espacios. Así, la revolución del plexiglás no solo cambia nuestra interacción con la luz y el espacio, sino que también refleja una tendencia hacia un enfoque más consciente y personalizado en el diseño del hogar.








