La desaparición sin causa justificada del director financiero de una empresa de Herencia ha permitido descubrir una presunta estafa de 53.000 euros, cometida mediante transferencias bancarias a cuentas del propio trabajador. La Guardia Civil de Ciudad Real ha investigado los hechos en el marco de la operación Broken Trust, en la que se han identificado hasta 44 operaciones fraudulentas.

Todo comenzó en octubre, cuando un representante de la compañía acudió a la Guardia Civil para informar de la desaparición de uno de sus empleados. Se trataba de la persona que ocupaba el puesto de director financiero, responsable de gestionar diferentes operaciones económicas de la empresa.

Las primeras comprobaciones hicieron sospechar a los investigadores que la ausencia del trabajador podía estar relacionada con algún hecho ilícito. Ante esta posibilidad, se llevó a cabo una auditoría de los balances y las cuentas bancarias de la compañía.

La revisión permitió detectar irregularidades en los saldos, lo que llevó a la empresa a presentar una denuncia. A partir de ese momento, los agentes comenzaron a investigar los movimientos económicos y las circunstancias en las que el trabajador había accedido a su puesto.

Un perfil profesional aparentemente cualificado para acceder a la empresa

Las investigaciones de la Guardia Civil permitieron conocer que el presunto responsable había utilizado documentación falsificada y herramientas tecnológicas para presentarse como un profesional altamente cualificado en el sector financiero.

El sospechoso se anunciaba en una página web mediante ese perfil profesional, con el que consiguió ser contratado como director financiero de la empresa de Herencia.

Una vez incorporado a la plantilla, obtuvo acceso a las claves de seguridad y a las operaciones bancarias necesarias para desempeñar sus funciones.

Entre sus tareas habituales figuraba la realización de pagos periódicos a empresas y proveedores, una responsabilidad que le permitía gestionar transferencias desde las cuentas de la compañía.

Según las pesquisas, el trabajador habría aprovechado ese acceso para desviar dinero a cuentas bancarias de su propiedad sin que las operaciones fueran detectadas inicialmente.

Camuflaba los movimientos fraudulentos entre los pagos a proveedores

El procedimiento utilizado por el presunto autor consistía en introducir transferencias fraudulentas entre los pagos ordinarios que efectuaba la empresa.

Para ello empleaba conceptos predeterminados en las operaciones bancarias, con la intención de evitar que los sistemas de seguridad de la compañía identificaran los movimientos irregulares.

De esta manera, las transferencias dirigidas a sus propias cuentas quedaban mezcladas con los pagos que realizaba habitualmente a proveedores y otras empresas.

La Guardia Civil ha determinado que, mediante este sistema, el director financiero habría efectuado 44 transferencias por un importe total de 53.000 euros.

Las irregularidades no salieron a la luz hasta que la desaparición del trabajador motivó las primeras averiguaciones y la posterior auditoría de las cuentas de la compañía.

La investigación ha permitido además bloquear parte del dinero presuntamente defraudado, aunque no se ha especificado el importe exacto de los fondos inmovilizados.

La Guardia Civil investiga los hechos en la operación Broken Trust

La operación ha sido desarrollada por el Equipo de Investigación de Delitos Tecnológicos (EDITE), junto con el Equipo @ de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Ciudad Real.

Los investigadores han centrado sus actuaciones en esclarecer las operaciones bancarias realizadas, el procedimiento empleado para desviar los fondos y el uso de documentación falsificada para conseguir el puesto de director financiero.

Las diligencias judiciales han sido tramitadas por el Tribunal de Instancia de Alcázar de San Juan, Sección Civil y de Instrucción, plaza número 1, en la provincia de Ciudad Real.

El caso ha permitido descubrir cómo el presunto autor habría utilizado las funciones y los permisos asociados a su puesto de trabajo para efectuar pagos fraudulentos desde las cuentas de la empresa.

La desaparición del empleado fue el hecho que desencadenó las comprobaciones que terminaron sacando a la luz las irregularidades. La posterior investigación de la Guardia Civil ha permitido identificar las 44 transferencias y bloquear una parte de los 53.000 euros presuntamente desviados.