En una decisión que ha generado un amplio debate, un tribunal ha permitido la ocupación parcial de una vivienda para instalar una escalera en un edificio de apartamentos. Este fallo, considerado innovador en el ámbito del derecho inmobiliario, responde a la falta de espacio en las áreas comunes del edificio, lo que llevó al juzgado a justificar la excepción.
El conflicto tuvo lugar en una comunidad de vecinos donde las escaleras disponibles no satisfacían las necesidades de acceso de todos los residentes. Ante la escasez de espacios comunes, un propietario solicitó la incorporación de una escalera interna en su domicilio, con el objetivo de facilitar el acceso a los pisos superiores sin interferir con otras propiedades. Sin embargo, su petición fue rechazada en una asamblea vecinal, lo que le llevó a buscar una solución en los tribunales.
El tribunal, al fallar a favor del propietario, enfatizó que la adaptación del espacio para garantizar la accesibilidad debe ser una prioridad. En su dictamen se subrayó que «el derecho a la accesibilidad y a la movilidad dentro de un edificio no puede estar supeditado a las restricciones derivadas de la falta de espacio común». Este fallo establece un importante precedente para futuras solicitudes, sugiriendo que la accesibilidad debe ser prioritaria en las decisiones comunitarias.
Las reacciones al fallo han sido variadas. Mientras que muchos propietarios lo ven como un avance que mejorará la calidad de vida de personas con movilidad reducida, otros expresan su preocupación por el riesgo de que ello incentive modificaciones excesivas en las viviendas, alterando la armonía del edificio.
Expertos en derecho urbanístico advierten que este tipo de decisiones puede cambiar la dinámica en las comunidades de vecinos, especialmente en un momento en que la accesibilidad está adquiriendo un papel cada vez más relevante en las políticas públicas. Se señala también la necesidad de revisar las normativas que regulan los espacios comunes en las edificaciones residenciales.
La comunidad afectada se enfrenta ahora al desafío de adaptarse a esta nueva realidad. Se prevé que surja la necesidad de establecer pautas y regulaciones que logren un equilibrio entre el uso privado y comunitario de los espacios en los edificios. El seguimiento de la implementación de esta sentencia será fundamental, ya que podría sentar un precedente para casos similares en el futuro.








