Jesulín de Ubrique llega a ‘El desafío’ para apoyar a María José Campanario tras su decepción

3
minutos de tiempo de lectura

La noche se iluminó con una especial expectación en el plató de «El desafío» cuando María José Campanario tomó el escenario para comenzar su aventura en la sexta temporada del conocido programa. Con las miradas del público y los espectadores fijas en ella, la odontóloga se enfrentó a un desafío que ponía a prueba no solo su fuerza física sino su determinación, una hazaña que su esposo, el torero Jesulín de Ubrique, había enfrentado en temporadas anteriores. La tarea consistía en escalar una temblorosa torre de sillas hasta alcanzar el techo, una prueba ya de por sí complicada, a la que se le añadió un elemento aún más peligroso: a mitad de camino, las sillas empezaron a arder, aumentando exponencialmente la dificultad del reto.

Antes de iniciar, María José compartió cómo se sentía al respecto, demostrando una mezcla de valentía y nerviosismo. Su frase «Cojones no me faltan», resonó como un preludio de su espíritu luchador, aunque admitió la magnitud del desafío diciendo: «Es bastante fuerte para empezar». Durante los ensayos, las altas temperaturas y el humo le habían provocado dudas serias, llegando a pausar la prueba debido a la dificultad para respirar.

En el momento de la verdad, vestida con un traje ignífugo que restringía su movilidad, María José estaba determinada pero tuvo que detenerse brevemente, afectada por la pesadez de su equipo de protección y la falta de oxígeno. Tras recuperarse, se lanzó al desafío con coraje, pero justo al borde del éxito, un infortunado accidente con su mono de protección y una silla perdida derribaron tanto las sillas como sus esperanzas.

Abatida, y disculpándose con el equipo, su marido, Jesulín de Ubrique, irrumpió en el plató para consolarla. Las lágrimas no se hicieron esperar de parte de María José, que se sintió abrumada por la situación. El apoyo de Jesulín fue palpable; reconoció el duro esfuerzo de su esposa al enfrentarse a un desafío tan intimidante y celebró su coraje, especialmente durante los ensayos, subrayando que el valor no residía en la finalización del reto, sino en el ímpetu y la osadía para enfrentarlo.

La noche finalizó con un balance de emociones, desde lágrimas hasta risas compartidas, dejando claro que más allá del éxito en las competencias físicas, el verdadero triunfo de la noche fue el amor y el apoyo mutuo mostrado por la pareja, un recuerdo que, seguramente, quedará grabado en la memoria de quienes lo presenciaron.

TE PUEDE INTERESAR

Jesulín de Ubrique llega a ‘El desafío’ para apoyar a María José Campanario tras su decepción - Noticias de Ciudad Real
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.