En un giro sorprendente durante la reciente aparición de Omar Montes en el programa «El hormiguero», el cantante compartió una serie de reflexiones que dejaron a la audiencia y al presentador, Pablo Motos, reflexionando sobre la realidad que enfrentan muchos artistas en la industria musical. Presentando inicialmente su nuevo remix «Bailando por ahí», Montes aprovechó el momento para abrirse sobre los altibajos de su carrera de 10 años en la música.
Con una sinceridad poco común, Montes describió la música como un campo lleno de desilusiones, marcado por la desconexión entre los artistas y el trato preferencial hacia lo extranjero en detrimento del talento nacional. Según él, el apoyo se esfuma junto con los números, lo que deja a los artistas locales en una posición vulnerable. Esta falta de solidaridad y reconocimiento ha sido particularmente palpable para los artistas urbanos en España, quienes a menudo ven cómo el éxito favorece a intérpretes de otros países latinos.
Lo que más resonó durante su intervención fue el anuncio de su retirada de la música al final del año, sugiriendo un profundo desgaste emocional y una creciente frustración con la industria. Montes expresó cómo el peso de mantener una imagen de felicidad a menudo oculta el descontento y la desilusión internos. A pesar de las festividades y el glamour asociados con ser un músico, reveló una realidad más sombría, marcada por la soledad y un creciente desinterés tanto en su motivación personal como en la respuesta del público a su trabajo.
Este descontento culmina en una poderosa declaración sobre la necesidad de ser valorado y escuchado, no solo como artista sino como individuo. «Parece que me tengo que morir para que me escuchen», dijo Montes, evocando el deseo de reconocimiento que muchos artistas sienten.
La decisión de Montes de alejarse de la música ha planteado interrogantes sobre su futuro y los cambios potenciales en su vida y carrera. Mencionó brevemente que podría explorar nuevas arenas, insinuando intereses más allá del mundo del espectáculo. Su partida no solo señala el fin de una era para sus seguidores sino que también abre un debate sobre los desafíos que enfrentan los artistas en la industria musical y cómo estos impactan su salud mental y emocional.
Este cambio de rumbo de uno de los nombres más conocidos de la música urbana en España no solo significa la pérdida de un talento en el escenario sino que también sirve como un llamado de atención sobre las realidades de la industria musical, marcando un momento definitorio tanto para Montes como para aquellos que se identifican con su viaje.








