En Colombia, la encarcelación de numerosas madres ha dejado a miles de niños en una situación de vulnerabilidad emocional y social significativa. Esta separación no solo es física, sino que también quiebra los lazos familiares, exponiendo a los menores a entornos precarios. Sin embargo, en respuesta a esta realidad, nace Casa Alegría, un proyecto innovador liderado por la Fundación Valorat y Albert Ollé.
Este centro se dedica a proteger a niños y adolescentes en riesgo, garantizando un cuidado integral en uno de los momentos más críticos de sus vidas. Actualmente, Casa Alegría acoge a 40 menores de entre 6 y 17 años, todos hijos de mujeres que cumplen condena en cárceles colombianas. Más allá de ofrecer vivienda digna, alimentación y educación, el centro proporciona atención psicológica y espacios para el desarrollo personal y el juego.
La propuesta de Ollé no se limita a cubrir necesidades básicas; busca también asegurar el bienestar presente y futuro de estos menores al fomentar un desarrollo emocional y social sólido. «No se trata solo de cuidar a los niños, sino de asegurar que el vínculo con sus madres siga vivo y pueda reconstruirse en el futuro», enfatiza Ollé. Este enfoque ayuda a prevenir rupturas familiares que podrían marcar el futuro de los niños de manera irreversible.
Además, Casa Alegría colabora con las madres durante su tiempo en prisión, apoyándolas en su crecimiento personal y en la creación de oportunidades para su reintegración en la sociedad. El objetivo es que, al recuperar su libertad, puedan retomar su rol como madres y reconstruir sus familias.
Casa Alegría se establece así como más que un hogar temporal; es un modelo pionero que demuestra cómo la intervención temprana puede romper ciclos de vulnerabilidad. Al proteger la infancia en contextos de riesgo, el proyecto ofrece alternativas que permiten que la historia de origen de estos menores no determine el curso de sus vidas.








