Cada año, en España, las infecciones hospitalarias cobran la vida de 6.400 personas, una cifra que sobrepasa ampliamente los fallecimientos por accidentes de tráfico. Esta alarmante situación se complica aún más al considerar que el 31% de los pacientes que se someten a cirugías desarrollan infecciones en el sitio quirúrgico, lo cual no solo prolonga las estancias hospitalarias, sino que también incrementa significativamente las complicaciones en los afectados.
Según los expertos, hasta un 30% de estas infecciones hospitalarias podrían ser evitadas si se adoptaran prácticas de higiene adecuadas. La Organización Mundial de la Salud señala que más de 313 millones de personas se someten a cirugías cada año alrededor del mundo, subrayando la vital importancia de mejorar las medidas de higiene y los protocolos de lavado de manos.
En el escenario español, la Sociedad Española de Medicina Preventiva destaca que las infecciones adquiridas en hospitales son responsables de miles de muertes cada año, una estadística que debería requerir atención urgente para mejorar las condiciones de seguridad en los centros de salud. Las infecciones no solo son letales; también pueden alargar la estancia de los pacientes en hospitales entre 3 y 20 días, lo que a su vez aumenta la presión sobre los servicios de cuidados intensivos. Desafortunadamente, un preocupante 61% del personal sanitario no sigue los protocolos de higiene respiratoria, y la mitad de los equipos quirúrgicos no realiza el necesario lavado de manos antes de iniciar una operación.
En respuesta a esta problemática, se enfatiza la necesidad crítica de reforzar los protocolos de lavado de manos en ámbitos quirúrgicos. La empresa dedicada a la higiene profesional desde hace más de seis décadas, aboga por la adhesión rigurosa a estos procedimientos como una de las intervenciones más eficaces para disminuir las infecciones hospitalarias. Liderada por Pau Fornt, la organización subraya que no se puede permitir que la falta de higiene comprometa la seguridad de los pacientes.
Para un lavado de manos quirúrgico efectivo, se recomienda un protocolo que abarca desde la preparación inicial, con la eliminación de joyas y la limpieza subungueal, hasta la aplicación de jabón antiséptico y un riguroso proceso de frotado para asegurar una limpieza minuciosa. El enjuague y secado también son pasos fundamentales que deben ser ejecutados con precisión.
Más allá de las técnicas, la higiene de manos en el ámbito quirúrgico es una responsabilidad tanto individual como colectiva respecto a la salud del paciente. La clave radica en la educación continua del personal sanitario, la sensibilización sobre la importancia de estas prácticas y el acceso a productos que aseguren su cumplimento. Innovaciones como sistemas de dosificación sin contacto y jabones antisépticos seguros para la piel son imprescindibles para mejorar la seguridad en los quirófanos.
Fundada en Barcelona en 1965, esta empresa comenzó enfocándose en el ‘converting’ de celulosa y ha ampliado su oferta a más de 1.500 soluciones de higiene. Bajo la dirección de la cuarta generación de la familia empresarial, la compañía ha apostado por la innovación y sostenibilidad, posicionándose como líder en el sector. Con una presencia internacional que incluye distribuidores para empresas multinacionales, su impacto en el ámbito de la higiene profesional es innegable.