En un giro que promete reconfigurar el panorama del comercio internacional, recientes declaraciones por parte del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, han generado tensiones notables en las relaciones comerciales con países tradicionalmente aliados, tales como México y Canadá. La introducción de un aumento del 25% en los aranceles aplicados a las exportaciones de estos países a Estados Unidos, previsto para abril, ha suscitado preocupación acerca de las repercusiones económicas en la región.
Esta estrategia comercial de Trump, que sigue a una confrontación tensa con Volodímir Zelenski, jefe del Estado ucraniano, ha llevado a diversos analistas y medios de comunicación a especular sobre las posibles consecuencias para la economía global. Entre ellos, el programa de televisión español Más vale tarde, que el pasado 4 de marzo dialogó con el reconocido economista Gonzalo Bernardos sobre el impacto que estas medidas arancelarias podrían tener en España.
Iñaki López, presentador del programa, expresó su preocupación sobre los efectos adversos que estos aranceles podrían tener en la economía española, especialmente en sectores como el agrícola. Bernardos, por su parte, intentó relativizar el impacto señalando que, si bien ciertos sectores como el vino, el aceite de oliva, la maquinaria, las herramientas y los abonos se verían afectados, el impacto global en el PIB de España sería mínimo, dado que las exportaciones a Estados Unidos representan solo el 4.8% del total. Sin embargo, advirtió sobre la necesidad de buscar mercados alternativos para mitigar los riesgos asociados a la política comercial de Trump, quien fue calificado por el economista como una fuente de mercado poco fiable debido a sus decisiones erráticas.
La visión de Bernardos sobre el posible impacto en la economía estadounidense tampoco es optimista. Anticipa desventajas como la reducción de beneficios empresariales, menor ocupación, aumento de la inflación y del tipo de interés, e incluso el riesgo de una recesión. Estas predicciones subrayan la gravedad de seguir una política comercial que calificó como un «desastre total».
Este complejo escenario llega en un período de tensas relaciones políticas y decisiones impulsivas que dominan el escenario internacional, poniendo a prueba la resiliencia y la adaptabilidad de las economías frente a un entorno global incierto. La recomendación de Bernardos de diversificar mercados no solo emerge como un consejo prudente para los productores españoles, sino también como una estrategia viable para otros países que buscan estabilidad frente a las fluctuaciones de la política comercial estadounidense.