Durante los meses fríos, los amantes de la jardinería enfrentan el reto de mantener saludables sus plantas. Existen errores comunes que pueden comprometer su bienestar, haciéndolas más vulnerables a enfermedades y plagas.
Un error habitual es el riego excesivo. En invierno, las plantas requieren menos agua debido a su estado de reposo. Regar en exceso puede provocar encharcamientos y fomentar la aparición de hongos en las raíces. Es crucial verificar la humedad del sustrato antes de añadir más agua, usando un medidor de humedad o insertando un dedo en la tierra.
La temperatura ambiental es otro aspecto vital. Muchas personas subestiman la sensibilidad de ciertas plantas al frío. Colocar plantas de interior cerca de corrientes de aire o en ventanas mal aisladas puede causarles estrés térmico. Lo ideal es mantenerlas en un lugar con una temperatura constante, lejos de exposiciones a corrientes frías.
La falta de luz es un error común en meses oscuros. Con días más cortos, las plantas pueden sufrir por la falta de luz, lo que afecta su crecimiento y salud. Ubicarlas en ventanas que reciban buena iluminación o usar luces de cultivo que imiten el espectro solar puede ayudarlas a conservar su energía y vitalidad.
No proteger adecuadamente a las plantas de las heladas también es un fallo frecuente. Las heladas son especialmente perjudiciales para plantas tropicales o sensibles al frío. Usar mantas térmicas, cubrirlas en noches frías o trasladarlas a un lugar más cálido pueden marcar la diferencia en su supervivencia.
Con atención a estos errores comunes y un poco de precaución, es posible disfrutar de un jardín vibrante y saludable incluso durante el invierno. La dedicación y los cuidados apropiados pueden transformarse en una maravilla botánica que florezca con fuerza en primavera.








