En la actualidad, los problemas causados por el cambio climático y la contaminación han generado un impacto significativo en la calidad del aire. Ante este desafío, un equipo de investigadores de la Universidad de Barcelona ha desarrollado una tecnología innovadora que promete no solo reducir la sequedad del ambiente, sino también enfriar y humidificar el aire de manera sostenible.
Este sistema de climatización, inspirado en los principios de la ingeniería natural, se centra en mejorar la calidad del aire en entornos urbanos. Combina la absorción de la humedad del aire exterior con tecnologías de refrigeración pasivas, ofreciendo una solución efectiva contra el calor extremo del verano y la sequedad del invierno.
El núcleo de la tecnología utiliza materiales capaces de captar la humedad del entorno, facilitando una evaporación natural que refresca el aire circundante. Alimentado por energía solar, el sistema minimiza su impacto energético, destacándose como una opción respetuosa con el medio ambiente.
Según los investigadores, el sistema puede llegar a reducir la temperatura interior en hasta 5 grados Celsius. Este descenso representa un alivio notable durante las olas de calor intenso. Además, al incrementar la humedad relativa, se prevé una disminución en las afecciones respiratorias y otros problemas relacionados con la sequedad del aire, que afectan a numerosas personas a nivel global.
Las pruebas iniciales han arrojado resultados alentadores en entornos controlados. Este invierno, se planea instalar prototipos en edificios públicos y viviendas para evaluar su rendimiento real y recopilar datos sobre su efectividad.
Con innovaciones como esta, el equipo busca no solo mejorar el bienestar de la población, sino también contribuir significativamente a la lucha contra el cambio climático. En un contexto donde las ciudades necesitan adaptarse a condiciones climáticas cambiantes, soluciones de esta índole podrían ser esenciales para construir un futuro más sostenible y saludable para todos.









