En la reciente emisión del programa «La revuelta», conducido por David Broncano tras el receso de las festividades navideñas, los televidentes fueron testigos de un encuentro sin precedentes. El plató se iluminó con la presencia de Sara García Alonso, quien ha marcado la historia como la primera mujer española en alcanzar el título de astronauta. Este hecho no solo simboliza un avance significativo para la ciencia en España, sino que también abrió el diálogo sobre los retos y realidades a los que se enfrenta el ámbito científico.
Convertida en miembro de la reserva de la Agencia Espacial Europea en 2022, García Alonso ha dedicado su carrera a la investigación en biotecnología y en la biología molecular del cáncer. Su visita a «La revuelta» se convirtió en la plataforma perfecta para compartir su perspectiva única sobre la pasión y los sacrificios inherentes al campo de la ciencia, un camino que ha elegido no por los beneficios económicos que pueda reportar, sino por un profundo sentido de vocación.
Uno de los temas que capturó la atención durante el programa fue la anticipación del eclipse solar del 12 de agosto de 2026, un acontecimiento que promete tener un impacto histórico en la península ibérica. García Alonso aprovechó la oportunidad para enfatizar la importancia de la seguridad durante la observación de tal fenómeno, resaltando su compromiso con el bienestar público y la divulgación científica.
La charla tomó un giro introspectivo cuando se tocó el tema del salario, revelando una de las muchas realidades sombrías del sector. La científica compartió abiertamente que su remuneración se alinea con su rol como investigadora y no como astronauta, señalando además que su pasión por pilotar es una afición que financia de su bolsillo. Esta confesión puso de relieve la discrepancia entre la percepción idealizada del científico y la realidad económica a la que muchos investigadores se enfrentan día a día.
García Alonso también aprovechó para expresar una verdad raramente citada: la ciencia no es un camino hacia la riqueza. Este comentario resuena especialmente entre aquellos inmersos en el mundo científico, quienes a menudo buscan avanzar en el conocimiento y mejorar el mundo a pesar de los desafíos financieros y de financiación que plagan el sector.
La entrevista en «La revuelta» fue mucho más que un simple diálogo; fue un potente llamado a reconocer la ciencia como un pilar fundamental de nuestro futuro, subrayando la urgencia de brindarle el apoyo necesario. Sara García Alonso, con su historia de exploración, ambición, y reivindicación, nos recuerda que detrás de cada gran avance hay individuos dispuestos a sacrificar mucho por el bienestar colectivo, poniendo de manifiesto que el verdadero viaje hacia las estrellas está aún repleto de obstáculos que superar.








