En una noche del 13 de marzo de 1997, la televisión española experimentó uno de sus episodios más impactantes con la irrupción de ‘Tómbola’ en la programación de Canal 9 de Valencia. Con un estilo disruptivo y desafiante, este programa presentado por Ximo Rovira no solo cautivó a casi la mitad de la audiencia valenciana, alcanzando un histórico 48% de cuota de pantalla en su debut, sino que también redefinió los límites y el contenido de la prensa del corazón en el país.
Distanciándose del acostumbrado trato complaciente hacia las celebridades, ‘Tómbola’ inauguró una dinámica de confrontación directa y crítica aguda, que puso a los famosos bajo una luz incómoda y atractiva a la vez. A través de un formato en el cual un invitado famoso era rodeado por un jurado de periodistas especializados en prensa rosa, el programa se desmarcó por permitir un diálogo sin censuras previas, donde no había espacio para respuestas ensayadas ni cortesías.
Este enfoque generó un debate inmediato en la opinión pública y en los círculos políticos, especialmente al tratarse de un espacio financiado con dinero público. La controversia alcanzó tal punto que, tras el estreno, Canal 9 tuvo que enfrentarse a amenazas de bomba que obligaron a desalojar y revisar las instalaciones en múltiples ocasiones. Además, el formato provocó una intensa discusión sobre los límites de la libertad de prensa y el derecho a la privacidad de las figuras públicas, polarizando a la sociedad entre defensores y detractores del programa.
La elección de Chabeli Iglesias como primera invitada no fue casual, convirtiendo su aparición en un símbolo de la tensión entre el periodismo de espectáculo y las celebridades. A partir de ahí, ‘Tómbola’ se mantuvo en antena hasta 2004, aunque nunca pudo replicar las cifras de audiencia de su debut. Más allá de su conclusión, el legado del programa perdura en el ADN de la televisión española, influenciando formatos contemporáneos de realidades, debates y programas de confrontación.
Sin embargo, el escenario mediático actual, caracterizado por la fragmentación de audiencias y el auge de las redes sociales, hace impensable una repetición de este fenómeno. ‘Tómbola’ permanece como un hito en la historia de la televisión, un recordatorio de una época en la que un programa podía capturar la atención de un país entero y encender el debate nacional con una fuerza que hoy parece lejana.








