En Palma, un grave incidente ha sacudido la comunidad después de que un niño cayera desde un segundo piso el pasado 18 de mayo, evento que ha culminado con la detención de su madre por parte de la Policía Nacional. La mujer ha sido arrestada bajo los cargos de abandono de menor y lesiones por imprudencia grave. Aunque el niño sobrevivió con múltiples fracturas, incluidas fracturas de fémur y en varios huesos de la cara, el caso ha suscitado una profunda preocupación respecto a la seguridad infantil y la supervisión parental en el hogar.
El trágico suceso ocurrió alrededor de las 15:35 horas cuando, en un breve momento de desatención, el menor salió de su habitación y fue hacia una ventana del salón. Intentando escalar un sofá que se encontraba inusualmente cerca de la ventana y desmontado para secar, el niño terminó cayendo al vacío. En ese momento, además del niño, solamente se encontraban en la vivienda su madre y su hermana mayor, quien aparentemente tenía la responsabilidad de cuidarlo.
La rápida intervención de los servicios de emergencia aseguró que la vida del niño no estuviera en peligro inminente, pero el incidente ha puesto de relieve la importancia de la vigilancia constante de los niños, especialmente en entornos que pueden presentar peligros significativos.
La investigación llevada a cabo por la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional ha revelado detalles preocupantes sobre las circunstancias que llevaron al accidente. Se ha descubierto que el menor solía jugar frecuentemente cerca de la ventana de donde cayó y que ya había sido dejado varias veces bajo el cuidado de su hermana mayor. Además, se supo que el niño había requerido atención médica anteriormente debido a otras caídas, lo que plantea severas dudas sobre la atención que se le prestaba.
Tras concluir la investigación, las autoridades determinaron que había suficientes evidencias para proceder con la detención de la madre, quien ahora enfrenta serios cargos judiciales. Con el caso en manos del juzgado de guardia y la fiscalía, se abre un proceso que no solo decidirá el futuro legal de la madre sino que también abordará de manera crítica la custodia y el bienestar a largo plazo del menor.
Este lamentable suceso sirve como un duro recordatorio de la necesidad de una vigilancia y protección constantes hacia los menores en el entorno familiar. Al desarrollarse el proceso judicial, se espera no solo justicia para el niño, sino también una mayor conciencia sobre las responsabilidades parentales y las medidas de seguridad que deben implementarse en los hogares para prevenir accidentes domésticos. La comunidad permanece atenta al desarrollo de este caso, esperando que se traduzca en pasos concretos hacia la protección de los más vulnerables.