A medida que nos adentramos en la recta final del mes, los suscriptores de Netflix enfrentan la despedida de una serie de suspense que ha mantenido al filo del asiento a los aficionados del género. Esta serie, protagonizada por el carismático Miguel Ángel Muñoz, ha sabido capturar la esencia del suspense, consiguiéndose posicionar como una de las favoritas entre el público español. La noticia de su pronto desvanecimiento del catálogo ha incentivado a muchos a darse prisa por disfrutar de sus intrincados misterios antes de que sea demasiado tarde.
Netflix, conocido por su vasto repertorio que promete algo para todos los gustos, también ha visto cómo otra de sus series, protagonizada por Carlos Areces y Amaia Salamanca y compartiendo el género de suspense, se ha ganado el amor y la atención del público, convirtiéndose en un fenómeno nacional. En una era dominada por el streaming, encontrar contenido que resuene con los espectadores es clave, y Netflix parece haber dado en el clavo en múltiples ocasiones.
Paralelamente al éxito de estas producciones de ficción, el género True Crime ha experimentado un auge que no muestra signos de disminuir. La fascinación por las historias derivadas de crímenes reales ha cobrado una nueva dimensión con la docuserie «El crimen tiene dos caras». Dirigida por la reconocida Emmy Lisa Cortés y presentada por Robin Roberts, esta serie invita a los espectadores a sumergirse en investigaciones criminales que, pese a su horror, habían sido relegadas al olvido por los medios de comunicación.
La serie destaca por su formato concentrado de tres episodios, cada uno con una duración aproximada de 40 minutos, que consigue mantener al espectador enganchado de principio a fin. Desde la desaparición de Evelyn Hernández, pasando por la historia de la abogada Joyce Chiang, hasta el inquietante relato del Asesino Etiquetado que utilizaba las redes sociales como herramienta para sus crímenes, «El crimen tiene dos caras» se convierte en un espejo de la realidad, mezclando la tragedia personal con la indiferencia social a la perfección.
Quizás lo más destacado de este acercamiento es el modo en que integra el testimonio de familiares y amigos de las víctimas. Sus relatos no solo aportan una profundidad emocional al análisis de los casos, sino que también subrayan la problemática de la invisibilización mediática que sufren muchas de estas historias. Al enfocarse en el lado humano de estas tragedias, «El crimen tiene dos caras» se erige como una serie fundamental no solo para los aficionados al True Crime, sino para cualquiera interesado en comprender las complejidades de la naturaleza humana frente al dolor y la injusticia.
Con el tiempo corriendo para disfrutar de contenido tan diverso y enriquecedor en Netflix, parece ser el momento perfecto para zambullirse en estas producciones que, cada una a su manera, revelan mucho más que simples historias de ficción o crimen. Son, en esencia, un reflejo de las múltiples facetas de la sociedad.