Con la llegada del invierno, el incremento de lesiones traumáticas relacionadas con caídas y el impacto del frío es evidente. Los mayores son especialmente vulnerables, aumentando la probabilidad de fracturas y lesiones ligamentarias. Las superficies heladas se convierten en un peligro común, provocando frecuentes caídas que pueden terminar en fracturas de muñeca, particularmente del radio, que muchas veces requieren intervención quirúrgica.
Aparte del riesgo de caídas, el doctor Samuel Pajares señala que la disminución de la actividad física típica de esta temporada puede tener consecuencias para la salud. La falta de movimiento puede causar atrofia y debilidad en los músculos del brazo, lo que a su vez podría desencadenar tendinitis tras esfuerzos puntuales o actividades repetitivas.
En cuanto a los deportes de invierno, las lesiones ligamentarias son las más comunes y suelen afectar sobre todo a los jóvenes, quienes cuentan con un buen soporte óseo. Un diagnóstico adecuado es crucial para aplicar el tratamiento correcto y prevenir secuelas a largo plazo.
El doctor ofrece varias recomendaciones para mitigar estos riesgos: proteger bien las manos, evitar la exposición al frío extremo, y fortalecer las muñecas antes de actividades deportivas. Además, sugiere realizar estiramientos antes y después de cualquier esfuerzo físico y emplear vendajes para estabilizar las articulaciones.
Es vital prestar atención a señales de alerta que pueden indicar lesiones graves. Acudir al especialista es prioritario si se experimenta dolor e inflamación persistentes tras un incidente. La hinchazón aguda, el dolor intenso y la sensación de inestabilidad son indicadores clave. La prevención y atención temprana son determinantes para evitar complicaciones y asegurar una recuperación adecuada en los meses de invierno.








