Desafío a las Restricciones: La Libertad de Elegir No Asistir

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En el panorama literario español, una reciente controversia ha suscitado debates y dividido opiniones, involucrando a dos de las figuras más destacadas de la literatura contemporánea del país: Arturo Pérez-Reverte y David Uclés, este último laureado con el Premio Nadal 2026. El punto de inflexión se dio cuando Uclés decidió no participar en un evento en Sevilla que pretendía reflexionar sobre la Guerra Civil española bajo el título “1936: la guerra que todos perdimos”.

Uclés, autor de “Las ciudades muertas”, un libro resultado de quince años de investigación y escritura sobre la Guerra Civil, manifestó su desacuerdo con la premisa del evento. En una aparición en el programa “La revuelta”, el escritor enfatizó que la frase “la guerra que todos perdimos” no reflejaba adecuadamente la complejidad de la historia, recalcando que, más que perder, todos la sufrieron. Esta distinción es crucial para entender el posicionamiento de Uclés, quien busca una interpretación más objetiva y matizada del conflicto.

La situación se complicó al revelarse la lista de invitados al evento, que incluía figuras políticas que han generado controversia, como José María Aznar y el cofundador de Vox, Iván Espinosa de los Monteros. Este hecho fue determinante para que Uclés decidiera retirarse del coloquio, lo que comunicó mediante un video en sus redes sociales, declarando su incomodidad con el perfil del evento.

La respuesta de Pérez-Reverte no se hizo esperar. El escritor acusó a Uclés de fomentar la cancelación del evento, atribuyendo su suspensión a supuestos planes de protestas violentas por parte de grupos de ultraizquierda. Esta declaración añadió más leña al fuego en el ya tenso intercambio entre ambos escritores.

Tras la retirada de Uclés, se anunció la reprogramación del evento para octubre, con la inclusión de Pablo Iglesias entre los invitados. En medio de esta polémica, Uclés expresó su desazón por ser visto como el antagonista de la situación y señaló sentirse vetado. Sin embargo, su tono hacia Pérez-Reverte fue conciliador, manifestando que su decisión fue personal y basada en un sentimiento de inconformidad.

Este episodio ha revelado no solo las diferencias ideológicas y de enfoque entre los dos destacados escritores pero también ha puesto de manifiesto las tensiones culturales y políticas de España, que persisten desde los tiempos de la Guerra Civil. La situación subraya la necesidad de diálogo y comprensión en un país aún marcado por las cicatrices de su pasado, aunque, como demuestra este caso, establecer ese diálogo puede resultar, en ocasiones, sumamente desafiante. Con la reprogramación del coloquio para octubre, se abre un nuevo capítulo en esta historia de desencuentros y, potencialmente, de reconciliaciones.

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