Recientemente, el Parlamento Europeo ha dado un paso adelante en la controversia sobre el control de chats. Birgit Sippel, ponente del comité correspondiente, ha presentado su informe preliminar, el cual incluye la propuesta de extender la autorización para monitorizar conversaciones sin necesidad de órdenes judiciales. Sin embargo, esta medida vendría acompañada de restricciones adicionales, excluyendo específicamente tecnologías de exploración de mensajes de texto y evaluación automática de imágenes desconocidas.
A pesar de estos cambios, organizaciones como «Stop Chat Control» advierten que la vigilancia masiva sigue planteando serias preocupaciones. El borrador de la propuesta permite la supervisión indiscriminada de chats privados, buscando «material conocido», lo que implica un escaneo de hash que podría afectar a la privacidad de cada ciudadano. Las estadísticas revelan que aproximadamente el 99% de los casos reportados a las autoridades derivan de la misma compañía estadounidense, Meta, que ya utiliza esta metodología de búsqueda para identificar contenido ilegal. Esto resulta en alarmantes tasas de falsos positivos, donde casi la mitad de las conversaciones marcadas son irrelevantes desde el punto de vista criminal.
La propuesta ha suscitado críticas por varias razones. En primer lugar, los algoritmos que se utilizan para la detección carecen de capacidad contextual, lo que significa que pueden malinterpretar mensajes o imágenes inocuas. Ejemplos como memes compartidos en grupos pueden derivar en reportes automáticos, involucrando a usuarios sin intención criminal. De igual manera, se ha observado que el escaneo de contenidos dirige investigaciones hacia menores, desviando la atención de redes de depredadores organizados.
Además, la sobrecarga en los recursos policiales se convierte en un problema debido a la cantidad extrema de falsos positivos. Esto no solo disminuye la efectividad de las investigaciones sobre delitos reales, sino que también permite que la situación actual de abuso continúe sin medidas eficaces para su detención. Al mismo tiempo, los perpetradores tienen la opción de mudarse a plataformas de mensajería encriptada, donde el control no se aplica, lo que reduce aún más la efectividad de estas medidas.
La propuesta de Sippel también ha sido criticada por aquellos que abogan por un cambio integral en la protección infantil en línea, afirmando que las propuestas actuales son meramente simbólicas. La necesidad de adoptar medidas robustas y diseñadas eficientemente es urgente, así como de recomendar enfoques que se centren en la creación de aplicaciones seguras y en investigaciones dirigidas.
Los miembros del Parlamento Europeo están actualmente en período de discusión, pudiendo presentar enmiendas al borrador hasta el 10 de febrero. Este proceso estará marcado por protestas ciudadanas que enfatizan la importancia de la privacidad y la protección de los derechos individuales en medio de un clima de vigilancia creciente. La oportunidad de cambiar el rumbo de estas políticas es crucial en momentos donde la tecnología y los derechos ciudadanos se encuentran en juego.








