En las carreteras de Bizkaia ha emergido un fenómeno preocupante conocido como el “engaño del mecánico solidario”, que está poniendo en jaque la seguridad de los conductores desprevenidos. Esta estafa, que ha cobrado fuerza en diversas partes de España, se centra en abordar a automovilistas en situaciones cotidianas, como al salir de un supermercado o una gasolinera, haciéndose pasar por mecánicos honestos que alertan sobre supuestas averías en sus vehículos.
Los estafadores utilizan una táctica bien ensayada. Se acercan a sus víctimas con un aire de preocupación, señalando problemas mecánicos que en realidad no existen, como una rueda suelta o un fallo en el motor. Este primer contacto, que aparenta ser un gesto altruista, es en realidad una trampa diseñada para estafar. Lo que sigue es una oferta de “reparación” que, aunque parece conveniente, oculta un engaño con un objetivo claro: hacerse con el dinero de la víctima, que en algunos casos puede ascender a cientos de euros.
Un caso reciente ilustra claramente cómo operan estos delincuentes. Miguel, un vecino de la zona, fue abordado tras realizar sus compras. El estafador, haciéndose pasar por un mecánico, le advirtió que su coche tenía un problema en la rueda delantera y le sugirió que no continuara su viaje. Con la intención de ofrecerle una solución, le propuso llevarlo a un “taller” cercano para revisar la supuesta avería. Esta especie de camaradería rápidamente se tornó en un ardido engaño. Al final, Miguel se vio obligado a pagar 700 euros por una reparación que nunca se llevó a cabo, tras un intento de negociación sobre un precio que inicialmente era de 900 euros.
El estafador no solo buscaba cobrar por un servicio inexistente, sino que durante la distracción, también intentaba apoderarse de pertenencias dentro del coche. Este tipo de maniobras pone de manifiesto la importancia que tiene estar alertas en la carretera y no caer en las redes de quienes, bajo la apariencia de querer ayudar, tienen intenciones delictivas.
Para prevenir situaciones similares, es esencial que los conductores mantengan un alto grado de vigilancia. Si alguien se acerca con la intención de señalar un problema en un vehículo, lo más sensato es dirigirse a un taller oficial y nunca permitir que un extraño revise el coche. También se aconseja evitar realizar pagos en efectivo a desconocidos, especialmente en situaciones que parecen sospechosas. La prevención es la mejor defensa contra este tipo de estafas, que no solo afectan económicamente, sino que también desgastan la confianza que se tiene en la asistencia de otros en momentos de necesidad. Estar informado y atento puede hacer la diferencia y evitar que otros, como Miguel, sean víctimas de engaños tan lamentables.