El descanso óptimo, un componente crítico para el bienestar, a menudo es subestimado por la población. La conexión entre un sueño de calidad y la salud integral es tema de expertos. Según el doctor Carlos Egea, prestigioso neumólogo y responsable de la Unidad del Sueño en el Centro Médico Quirónsalud Plaza Euskadi, el sueño es un pilar fundamental para el bienestar general, cuya alteración puede cargar al organismo con graves consecuencias a largo plazo.
Las razones detrás de un sueño deficiente son múltiples. La incapacidad para alejarse de las preocupaciones diarias, hábitos irregulares y condiciones médicas como el insomnio o la apnea del sueño son solo algunas de las barreras. Egea insiste en que hay personas que, aunque no presentan un trastorno del sueño, no perciben que han descuidado su descanso. Este olvido puede impactar considerablemente en su salud, demostrando que no todos aquellos que duermen tarde padecen insomnio, siempre y cuando su actividad diurna no sufra.
En España, un 15% de la población es víctima del insomnio, un trastorno diagnosticado cuando la falta de sueño impacta negativamente en la calidad de vida durante un periodo de al menos tres meses. Otros problemas, como la apnea del sueño, el síndrome de piernas inquietas y malos hábitos nocturnos, también afectan el descanso. Es clásico el consejo que dice que dormir no resolverá nuestros problemas ni mejorará nuestras relaciones.
La privación del sueño no solo genera agotamiento inmediato, sino que a largo plazo puede desencadenar enfermedades cardiovasculares, desórdenes metabólicos y problemas cognitivos. El sueño es imprescindible para la consolidación de la memoria, la regeneración celular y el equilibrio hormonal. Asimismo, afecta el estado emocional y nuestra capacidad de respuesta ante situaciones de estrés. A lo largo de la vida, se estima que dedicamos entre 7 y 15 años a soñar.
Un factor esencial para un sueño reparador es el respeto a los ritmos circadianos. Un error común es creer que el sueño perdido puede recuperarse durante los fines de semana. La clave, indica Egea, está en mantener horarios de descanso constantes, ya que el cuerpo obedece ritmos biológicos que gobiernan el sueño. No solo es importante acumular horas de sueño, sino también cumplir con el horario establecido.
Para mejorar el descanso, Egea propone seguir ciertas pautas de higiene del sueño: mantener un horario de sueño constante incluso durante los fines de semana, evitar las pantallas antes de dormir, cuidar la dieta y ejercitarse durante el día son algunos de los consejos. También sugiere disminuir el estrés antes de acostarse, evitando obsesionarse con la idea de dormir y optando por actividades calmantes como la lectura o la música suave.
Finalmente, Egea advierte sobre el impacto de la tecnología en la calidad del sueño. Así como se sabe que una dieta inadecuada perjudica la salud, es vital entender que un uso excesivo de pantallas es igualmente nocivo. Desconectarse de estos dispositivos con antelación es fundamental para lograr un buen descanso, ya que los eventos estresantes experimentados a través de las pantallas pueden afectar significativamente la calidad del sueño.