La ganadería Víctor y Marín ha recibido este domingo en Ciudad Real un homenaje por sus 93 años de historia, que la convierten en la vacada más antigua de la provincia. El acto, promovido por el Ateneo Taurino Manchego con la colaboración del Ayuntamiento, terminó con el descubrimiento de un azulejo conmemorativo y contó con la presencia del vicepresidente cuarto de la Diputación, Adrián Fernández, y del alcalde, Francisco Cañizares.

Las claves del homenaje a Víctor y Marín en 20 segundos

  • La ganadería se fundó en 1933 y cumple 93 años, según los datos que maneja la propia Diputación.
  • El azulejo la define como «decana de nuestro campo bravo» y lo descubrieron Felipe Lasanta, por la ganadería, y Antonio Espadas, presidente del Ateneo Taurino Manchego.
  • Los animales se crían en la finca Pinos Bajos, junto a la cola del embalse del Gasset.
  • La nota no aporta ni el número de reses, ni las hectáreas de la finca, ni el encaste de la vacada.

El reconocimiento dejó fijado sobre cerámica lo que en el ambiente taurino provincial se daba por sabido, que Víctor y Marín es la ganadería de bravo que lleva más tiempo funcionando en Ciudad Real. Una vacada es el conjunto de reses bravas de un mismo criador, y la de esta casa arrancó en 1933 y ha pasado por varias generaciones de la misma familia.

Al frente están hoy José Luis y Felipe, a quienes el vicepresidente cuarto de la Diputación, Adrián Fernández, atribuyó el buen momento de la casa. Fernández precisó además que le une a ellos una relación personal de amistad, algo poco habitual en una nota institucional y que conviene tener presente al leer el elogio.

El vicepresidente calificó el homenaje de «justo, necesario y merecido» y sostuvo que «la trayectoria de la ganadería de Víctor y Marín en la provincia de Ciudad Real está fuera de toda duda». Sobre su recorrido por las plazas, afirmó que «hemos visto anunciados a los toros de Víctor y Marín en prácticamente la totalidad de las plazas de la provincia y en muchas plazas españolas, incluyendo también territorio francés». No citó ninguna plaza ni ninguna feria en concreto.

De 1933 a hoy, con Pinos Bajos como escuela

Buena parte del acto giró en torno a la finca Pinos Bajos, situada junto a la cola del embalse del Gasset. La Diputación la presenta como un sitio ligado durante generaciones a los profesionales del toreo de Ciudad Real y a la formación de toreros de la provincia, aunque no menciona nombres ni el término municipal exacto en el que está.

Esa función formativa se explica por cómo funciona una ganadería de bravo. En el campo se hace la tienta, la prueba con la que el criador comprueba el comportamiento de becerras y machos jóvenes para decidir cuáles siguen adelante como reproductores, y a esas sesiones acuden toreros a entrenarse.

Fernández añadió que los animales de la casa dan oportunidades a los toreros cuando se lidian, y lo presentó como prueba del trabajo de sus responsables. También recordó al padre de José Luis y Felipe, de quien dijo estar convencido de que se sentiría orgulloso.

Un azulejo que la llama «decana de nuestro campo bravo»

La pieza cerámica que se descubrió recoge esa fórmula, «decana de nuestro campo bravo», y los 93 años de trayectoria. La descubrieron Felipe Lasanta, en representación de la ganadería, y Antonio Espadas, presidente del Ateneo Taurino Manchego. Condujo el acto Juan Domínguez y lo cerró el alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares, cuya intervención la Diputación no reproduce.

El azulejo es el formato habitual de estos homenajes taurinos, una placa fija con el nombre y el motivo. La nota no indica dónde se ha colocado.

Faltan las cifras que medirían lo que se homenajea

El comunicado se apoya en un dato duro, los 93 años, y en ninguno más. No dice cuántas cabezas maneja la casa, cuántas hectáreas tiene Pinos Bajos, cuánta gente emplea ni cuántas corridas ha lidiado esta temporada. Tampoco menciona el encaste, la línea genética de la que desciende una ganadería y el dato que en el campo bravo identifica a una casa antes que ningún otro, ni el hierro, la marca a fuego con la que se distinguen sus reses.

Sin esos datos, el reconocimiento se sostiene sobre la antigüedad y sobre la valoración personal de quienes intervinieron. La cuenta, al menos, cuadra: fundada en 1933, la ganadería cumple 93 años en 2026.

Los 1,1 millones que la Diputación dedica este año a tauromaquia

El homenaje llega en un ejercicio en el que la Diputación de Ciudad Real destina 1,1 millones de euros a tauromaquia. La nota no aclara si este acto se ha pagado con cargo a esa partida ni cuánto ha costado, y el papel que describe para la institución provincial es el de asistencia, no el de organizadora: quien promovió el homenaje fue el Ateneo Taurino Manchego, con la colaboración del Ayuntamiento.

Preguntas frecuentes

¿Desde cuándo existe la ganadería Víctor y Marín?

Desde 1933, según la Diputación, lo que suma 93 años en 2026. Es la ganadería de bravo más antigua de la provincia de Ciudad Real.

¿Dónde está la finca de la ganadería?

En Pinos Bajos, junto a la cola del embalse del Gasset. La nota de la Diputación no precisa el término municipal ni la superficie de la finca.

¿Qué es un encaste y por qué se echa en falta el dato?

El encaste es la línea genética de la que procede una ganadería y define el comportamiento de sus toros. Es la primera ficha que pide cualquier aficionado y el comunicado no lo recoge.

¿Quién organizó el homenaje?

El Ateneo Taurino Manchego, con la colaboración del Ayuntamiento de Ciudad Real. La Diputación asistió a través de su vicepresidente cuarto, Adrián Fernández.

¿Quién lleva hoy la ganadería?

José Luis y Felipe, de la misma familia que la fundó. En el acto intervino Felipe Lasanta en representación de la casa.

Fuente: Diputación de Ciudad Real