La última gala de Gran Hermano Dúo sintonizó un torbellino de emociones con la eliminación de Raquel Salazar, quien abandonó el programa frente a un resultados de votos casi dividido, llevándose un 50,9% frente al porcentaje muy cercano de Carlos Lozano. Este momento, cargado de suspenso, acabó con Raquel fuera del reality, dejándonos momentos de serenidad por su parte, donde afirmó sentirse agradecida por el cariño recibido, lo que para ella significaba una victoria personal.
Carlos, que se salvó por poco, no ocultó su alivio y su deseo de seguir en el juego, evidenciando la competitividad y la pasión que todos los participantes ponen en su estancia dentro de la casa.
El juego, sin embargo, ha tomado un giro fresco y desafiante. La competición entra en una etapa donde la individualidad prevalecerá sobre las alianzas previas de parejas y tríos. Este ajuste promete revolucionar las estrategias y la interacción entre los concursantes, desencadenando nuevas dinámicas llenas de tensiones y potenciales alianzas.
La eliminación de Raquel ha sido el punto de partida para una ronda de nominaciones que ha incrementado la presión dentro de la casa. Los concursantes, en un movimiento casi unánime, decidieron excluir de las nominaciones a Gloria González, destacando la influencia que pueden tener tanto la estrategia personal como el juicio de la audiencia en el destino de los participantes.
En esta ronda de nominaciones, figuras como Antonio Canales y Cristina Piaget se vieron especialmente afectadas, enfrentando sanciones por comportamientos previos, un recordatorio claro de que la convivencia bajo el escrutinio constante es un reto que no todos manejan de la misma manera.
La casa de Gran Hermano Dúo se encuentra, por tanto, en un punto de inflexión. Con los concursantes compitiendo ya de manera individual, se anticipa que las relaciones personales, junto con las estrategias de juego, se vuelvan más intensas y decisivas. Lo que está por venir promete capturar la atención de la audiencia con una fase llenísima de estrategias, conflictos y, sin duda, emociones a flor de piel.








