La noche del martes se vivió un momento vibrante en el plató de ‘La Revuelta’ en TVE, con la presencia de Jesús Vázquez, quien irrumpió en escena rebosante de energía y entusiasmo, marcando el inicio de su nueva aventura en la cadena pública. El destacado presentador, tras haber dedicado más de dos décadas a Mediaset, se despidió de su anterior empleador de manera memorable, haciendo su entrada al son de «Libre, libre quiero ser», un tema que puso la nota alta a una conversación centrada en los cambios y las renovaciones dentro del complejo panorama televisivo.
David Broncano, siempre rápido y afilado con sus comentarios, no perdió la oportunidad de mencionar la reciente partida de Marc Giró de RTVE hacia ATresmedia, un movimiento que caldeó el ambiente. Esta mención a Giró no fue más que el preludio de una velada que se sumergió en reflexiones sobre el constante fluir y la evolución en la industria de la televisión. Vázquez, sorprendido por la noticia de Giró, interpretó ese momento como un símbolo del cambio, una transformación que él mismo estaba empezando a experimentar.
En el transcurso de la velada, Vázquez compartió pensamientos sobre su tiempo en Mediaset, reconociendo los buenos momentos vividos a lo largo de esos 25 años. Sin embargo, su mirada estaba firme en el futuro, emocionado por las posibilidades que se abrían ante él en RTVE, donde tendrá el honor de presentar el Benidorm Fest junto a figuras como Javier Ambrossi e Inés Hernand, sintiéndose más libre y entusiasmado que nunca.
La noche estuvo llena de bromas y risas, especialmente con el intercambio entre Broncano y Vázquez, donde incluso se bromeó sobre las rivalidades entre cadenas, reflejando las competencias y alianzas que suelen surgir en el mundo de la televisión. «Yo quería ir a su programa, pero ahora ya no puedo ir», comentó Vázquez entre risas, evidenciando la levedad con la que se tomaba estos vaivenes profesionales.
A pesar de la atmósfera distendida, también hubo espacio para reflexionar sobre lo que significa adaptarse a nuevos entornos profesionales, considerando las oportunidades, los sueños y los miedos que conlleva. La partida de Giró, por ejemplo, despertó una mezcla de reacciones, subrayando que el mundo de la televisión es un ámbito de constante movimiento y evolución.
La charla se tiñó de un tono más analítico y social, abordando la multifacética naturaleza de una industria propensa a giros inesperados. Vázquez, manteniendo su característico sentido del humor, incluso se animó a plantear la idea de un posible programa que capturara la esencia de Giró, pero con un giro personal y divertido.
Al concluir la velada, quedó claro que para personalidades como Vázquez, cada nueva fase profesional representa un viaje hacia la libertad y la autoexploración, aunque el camino no esté exento de desafíos. Con una sonrisa, la conversación demostró que, en el fondo, la televisión se trata de tejer historias humanas, de emociones y experiencias compartidas que, noche tras noche, unen a públicos y creadores en una danza continua de ideas y sueños.








