En 1992, una decisión sin precedentes de la serie «Farmacia de guardia» de Antena 3 rompió moldes en la televisión española, con una apuesta por la educación y sensibilización frente al VIH en medio del pánico colectivo que aquella época registraba hacia el síndrome. En un gesto innovador, optaron por no ficcionar completamente el dolor y el estigma asociado al VIH, sino por traer al escenario televisivo a Montserrat Sierra, una niña de Málaga que vivía en carne propia el rechazo y el miedo infundado hacia esta enfermedad, después de haberse contagiado a través de una jeringuilla de su madre toxicómana.
La producción, bajo la batuta de Antonio Mercero, invitó a Montserrat a participar en un capítulo en directo, mostrando valentía y compromiso social. La pequeña interacción en la farmacia, un lugar simbólico de encuentros cotidianos, se transformó en una potente escena de humanidad y educación para el espectador. Frente al rechazo y los prejuicios evidenciados por personajes que representaban a las madres preocupadas por la convivencia de sus hijos con una niña VIH positivo, la serie propuso una narrativa diferente: el VIH no se transmite por el cariño o el contacto casual como los besos y abrazos, desmitificando así la ignorancia colectiva de la época.
La repercusión de este capítulo fue monumental. No solo logró sensibilizar a la audiencia sobre la realidad del VIH, desmantelar mitos y prejuicios, sino que también generó una conversación nacional sobre el tema. Medios de comunicación, asociaciones, y el público en general discutieron abiertamente sobre el VIH, educación y la necesidad de un trato digno hacia aquellos que viven con el virus. Esto propició una disminución en el rechazo escolar a niños con VIH y un impulso a campañas educativas al respecto.
«Farmacia de guardia» no solo es recordada por su humor y cercanía con el día a día de los españoles entre 1991 y 1995, sino también por su valiente decisión de usar su plataforma para educar y cambiar percepciones. La escena de África Gonzalbes, quien interpretaba a Reyes, abrazando y besando a Montserrat en el mostrador de la farmacia, permanece en la memoria colectiva como un icono de la televisión española.
A años de este emblemático capítulo, la lección de «Farmacia de guardia» sigue vigente. Cada 1 de diciembre, Día Mundial del SIDA, se recuerda esta participación como un ejemplo de cómo los medios pueden contribuir positivamente a educar y cambiar prejuicios. Montserrat Sierra, quien creció y superó el estigma, se convirtió en un símbolo de esperanza y resiliencia frente a la adversidad. La serie, más allá de su éxito como entretenimiento, dejó un legado de conciencia social y humanización que aún resuena en los corazones de la audiencia.