En los últimos tiempos, las redes sociales y ahora también la televisión han comenzado a dar cabida a una realidad poco conocida pero profundamente personal para quienes la viven: el fenómeno de los ‘therian’. Este término hace referencia a individuos que se identifican, en cierto grado, con animales no humanos. Un claro ejemplo de esto ha sido el reciente programa de Canal Sur, en el cual Toñi Moreno exploró esta forma de identidad al conversar con Navi, un joven que se ve a sí mismo como un perro, además de otros animales.
Navi, cuya identidad también abarca a una lechuza y un íbice ibérico, se abrió sobre lo que significa ser ‘therian’ para él. Desde los cinco años, ha experimentado un proceso de autodescubrimiento que hace tan solo tres años le reveló que no estaba solo en su experiencia. Esta identificación va más allá de lo superficial, representando una conexión profunda con la naturaleza y una forma de autorreflexión que resulta difícil de expresar ante los demás.
La entrevistadora, Eva Ramos, así como el público, se encontró frente a un tema inusual, lleno de curiosidad y, a veces, de desconcierto. La situación resaltó la complejidad de comprender identidades que se alejan de las normas convencionales, subrayando la importancia de adoptar una postura de empatía y tolerancia hacia lo diferente.
Según Navi, la comunidad ‘therian’ global se estima en alrededor de 3,000 miembros, muchos de los cuales encuentran en plataformas como Discord un espacio para conectar y compartir sus experiencias. Aunque reconoce que manifestar su identidad animal en público es principalmente una forma de «contenido», subraya que, en la privacidad, estas expresiones fortalecen su conexión consigo mismo y con el entorno natural.
Toñi Moreno aprovechó la ocasión para hacer hincapié en la tolerancia, reconociendo las dificultades que pueden surgir al intentar entender lo que significa sentirse un animal no humano. Sin embargo, apeló a la aceptación y respeto de las experiencias individuales, siempre y cuando no impliquen daño para otros.
El programa cerró con un gesto de solidaridad hacia Navi: un ladrido en aire de apoyo a su elección de vida. Esta actitud refleja el mensaje principal del encuentro: en un mundo marcado por la diversidad, la inclusión y la comprensión deben prevalecer sobre el juicio y el rechazo. La historia de Navi no solo pone en perspectiva la riqueza de las identidades humanas, sino que también llama a una mayor empatía hacia todas las formas de ser.








