En un escenario donde la autenticidad y la transparencia brillan con luz propia, Alba Flores se posiciona nuevamente bajo el foco de atención en un espacio televisivo caracterizado por su capacidad de desnudar almas y presentar la esencia de sus invitados. Esta noche, la atracción principal de «Lo de Évole» en La Sexta es ella, una actriz que se ha ganado el corazón del público gracias a su genuina conexión con los mismos y una carrera impecable, forjada a base de talento y compromiso. A través de dos episodios que prometen desvelar facetas íntimas de su vida, se nos invita a explorar el universo personal de Flores como nunca antes.
Conocida por su sinceridad, no sorprende que Alba haya elegido un pódcast reciente para abrirse sobre su proceso de autoaceptación sexual. En «Está el horno para bollos» compartió su inclinación hacia la pansexualidad, preferencia que abraza una visión más fluida del espectro del amor, allende a las fronteras del género. Recordó con emotividad aquel momento de adolescencia marcado por el descubrimiento de su atracción hacia una compañera, y el subsiguiente tormento emocional que vivió, en una época donde los sentimientos genuinos se encontraban a menudo con el miedo y la incomprensión.
El apoyo familiar jugó un papel fundamental en su camino hacia el amor propio. Revelar su verdad a su madre derivó en una respuesta llena de amor y aceptación, un reflejo de la perspectiva abierta y especial que caracterizó su entorno familiar desde sus primeros años. La influencia de crecer en un ambiente «muy queer» le permitió a Flores abrazar la diversidad con naturalidad, enfrentando los retos inherentes con coraje y convicción.
El miedo a ser encasillada o rechazada por su identidad sexual estuvo presente en etapas tempranas de su carrera. Sin embargo, Alba decidió no ocultar «su pluma», aprendiendo a lucirla con orgullo, convirtiéndose en un símbolo de orgullo para su comunidad. Sus palabras no solo invitan a una reflexión sobre la diversidad y la aceptación, sino que también desafían prejuicios y estereotipos, especialmente respecto a la comunidad gitana, enfatizando que la homofobia no conoce de culturas o fronteras.
Alba Flores es una fuerza de la naturaleza que, con cada aparición, continúa abogando por un mundo más inclusivo, lleno de amor y aceptación. Al compartir su vida y su arte, se convierte en una inspiración para aquellos que buscan la valentía de ser ellos mismos. Esta noche, su historia se promete como un valioso testimonio de resonancia universal: el poder transformador de vivir auténticamente.








