En una reciente e iluminadora aparición televisiva en el programa «Lo de Évole», Alba Flores, ampliamente reconocida por su destacado papel en la serie fenómeno «La Casa de Papel», abordó con valentía una problemática profunda y compleja: el racismo y la representación errónea y estereotipada de la comunidad gitana en los medios de comunicación. Con su habitual franqueza y una claridad ejemplar, Flores no dudó en señalar, incluso al anfitrión Jordi Évole, cuando sus palabras se desviaron hacia estereotipos estigmatizantes, destacando la importancia del lenguaje y la forma en que este puede perpetuar prejuicios.
La actriz compartió desgarradoras experiencias de discriminación vividas no solo en su entorno más inmediato, sino en la sociedad en general, mostrando cómo el desprecio y los prejuicios basados en la apariencia pueden minar la convivencia y afianzarse en los cimientos de la comunidad. A través de su relato personal, Flores iluminó el camino hacia una comprensión más profunda de las injusticias que enfrentan muchas personas simplemente por su origen o cultura.
La reflexión no tardó en profundizar en la responsabilidad de los medios de comunicación, con Alba enfatizando en el poder transformador del lenguaje. La actriz instó a los periodistas y comunicadores a ejercer una mayor cautela y responsabilidad al nombrar y describir realidades sociales, recordándoles su capacidad para moldear percepciones y, por ende, realidades.
Un tema particularmente espinoso abordado fue el uso del término «clan» para referirse a familias de origen gitano en algunos medios, una práctica que Alba criticó por perpetuar estereotipos negativos y asociaciones injustas con la criminalidad. La actriz rechazó vehementemente esta caracterización, argumentando que contribuye a una percepción colectiva perjudicial y distorsionada.
La intervención de Alba Flores, marcada por su integridad y compromiso con la erradicación del racismo y la estigmatización, constituye un llamado poderoso a medios y sociedad por igual para repensar y reformular las narrativas alrededor de las comunidades marginadas. Su valiente discurso sobre la importancia de la representación y el respeto en la comunicación invita a reflexionar sobre cómo podemos todos contribuir a una sociedad más inclusiva, justa y respetuosa. Flores se erige no solo como una talentosa actriz, sino como una voz imprescindible en la lucha por el respeto a la diversidad y la dignidad humana.








