La reciente sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid ha puesto fin a una larga y compleja disputa legal que determinaba la autoría de «Entre dos aguas», una de las composiciones más emblemáticas del célebre guitarrista Paco de Lucía. Este fallo no solo establece quién tiene derecho a los beneficios económicos derivados de la obra, sino que también correponde una reivindicación necesaria para el legado del músico, que ha sido injustamente cuestionado durante años.
El litigio surgió en el contexto de un conflicto con José Torregrosa, quien reclamaba un 50% de los derechos de autor en su favor, algo que la familia del artista siempre disputó. La situación se tornó a favor de la familia cuando, en un giro fortuito, se halló una grabación en video en la que Paco de Lucía expresaba claramente su versión de los hechos. Este material, que databa de 2011, fue crucial para evidenciar que la célebre melodía fue producto de su improvisación en 1973 y que nunca existió un acuerdo de coautoría con Torregrosa.
En el video, el maestro de la guitarra refleja su decepción al enterarse, casi cuatro décadas después, de que se había visto privado no solo de reconocimientos, sino de ingresos significativos debido a las manipulaciones de Torregrosa y la Sociedad General de Autores y Editores. La sentencia del tribunal ha sancionado no solo la cuestión económica, sino también el daño moral infligido a Paco de Lucía, reafirmándolo como el único autor de «Entre dos aguas» y de otras 36 creaciones.
Este fallo representa una vindicación póstuma para un artista que falleció en 2014 sin haber visto resuelta esta controversia. A lo largo de su vida, Paco de Lucía no solo se preocupó por el reconocimiento de su obra, sino que también su honor como músico sufría por los malentendidos públicos. La justicia, al reconocer su legado, reinstaura su figura como un pionero y maestro del flamenco.
El caso pone de relieve la importancia de proteger la memoria de los artistas y sus creaciones, asegurando que su legado no sea objeto de apropiaciones indebidas. Con esta decisión, se reafirma el valor de «Entre dos aguas» como una obra única y exclusiva de Paco de Lucía, consolidando su estatus como uno de los guitarristas más influyentes en la historia del flamenco.