Investigadores del Instituto de Biología Ecológica han descubierto que prácticas agrícolas mal gestionadas y el uso incorrecto de productos químicos están facilitando la proliferación de plagas y enfermedades, representando una amenaza para la salud de las plantas y la seguridad alimentaria mundial. El informe subraya que el uso excesivo de fertilizantes y pesticidas, comunes en la agricultura actual, no solo daña el medio ambiente, sino que también crea condiciones ideales para el crecimiento de organismos perjudiciales.
La investigación, que analizó varias fincas a lo largo del país, encontró una correlación significativa entre el uso masivo de productos químicos y el aumento de las poblaciones de plagas. «Las plantas que sufren estrés por químicos tienden a ser más susceptibles a enfermedades, lo que provoca menores rendimientos y pérdidas económicas para los agricultores», advirtió María López, coautora del estudio. El informe señala que el camino hacia una agricultura más sustentable está en adoptar métodos ecológicos como el compostaje orgánico y la rotación de cultivos. Estos métodos no solo revitalizan el ecosistema del suelo, sino que también fomentan la biodiversidad, funcionando como una barrera natural contra las plagas.
La educación y la sensibilización entre los agricultores se destacan como aspectos cruciales para el éxito de la transición hacia prácticas agrícolas más verdes. La comprensión de la relación entre un manejo efectivo de los cultivos y la aparición de plagas es vital; solo así se podrá progresar hacia un modelo agrícola más sostenible y menos dependiente de químicos, señaló López.
Con estas conclusiones, se anticipa que las autoridades implementarán políticas que impulsen prácticas agrícolas ecológicas, beneficiando tanto al medio ambiente como a los ecosistemas agrícolas. Sin cambios sustanciales en las prácticas actuales, los problemas de plagas y enfermedades seguirán amenazando la agricultura y la seguridad alimentaria en el futuro.